lunes, 11 de enero de 2016

Rol en Vivo Familiar: El Despertar del Dragón

No hay tantas ocasiones en las que se pueda organizar un rol en vivo para toda la familia, pero si surge la oportunidad hay que aprovecharla. El pasado 28 de Noviembre de 2015 celebramos el cumpleaños de mi hermano Carlos como regalo sorpresa por parte de mi cuñada.

Heriss y yo nos enfrentábamos a un reto con varios factores y problemas a salvar: llevarlo en secreto, vestuario, número de asistentes, temática para todas las edades. 

¿Un reto REVero? ¡Podemos solucionarlo!

El primero era el vestuario. Si queríamos que todos fuesen correctamente caracterizados para un vivo de fantasía medieval no podíamos generar un detrimento económico en los participantes.

Teniendo un gran fondo de armario REVero en nuestro haber, la solución pasaba por reunirnos con los asistentes a escondidas y por tandas de 3 ó 4 personas y hacerles las pruebas de vestuario pertinentes para dejarles lo que mejor les sentara. 

Fueron unas tres semanas de pruebas ya que el número de asistentes era bastante elevado (22 personas). Con toda la discreción que pudimos fuimos quedando con cada grupo en nuestra casa ya que teníamos que llevarlo todo en secreto para que mi hermano no sospechara. Por suerte tanto mis sobrinos como los de mi hermano, entre unas cosas y otras, ya tenían algunos disfraces que casaban perfectamente con la temática, así que por ese lado nos salvó la papeleta mi cuñada y sus hermanas.




Algunos de los ilustres asistentes al evento

Finalmente quedaba lo más difícil de todo, crear una partida que fuese apta para todas las edades. De esos 22 asistentes cuatro de ellos (los abuelos de cada familia) rondan los 60, seis son chavalería con edades comprendidas entre los 4 y los 13 años y los doce restantes se encuadraban entre los 30 y los 40 años. 

Ante esta diversidad decidimos que lo más divertido para todos sería que el juego fuese cooperativo de tal modo que todos se sintieran ganadores al final del juego. Crear bandos sólo habría ocasionado el disfrute de una parte de los jugadores y la frustración de los perdedores.

Como era una partida para mi hermano, decidimos que la trama giraría en torno a una pequeña broma interna que tenemos los hermanos de la Cruz que habla de un dragón familiar que pasa de padres a hijos y que es el protector del linaje. Cogimos esta historia y la transportamos al juego nombrando a mi hermano heredero del Reino del Dragón y por tanto futuro rey si demostraba ser digno.

Los hermanos de la Cruz

Creamos una serie de pruebas que fuesen temáticas y que tuviesen que ver con sus gustos (sobre todo roleros). Dividimos el juego en 7 pruebas que debían resolverse a lo largo de la tarde tanto en localizaciones exteriores como dentro de la casa, para conseguir una serie de objetos que harían a mi hermano merecedor de la invocación del Dragón Familiar

Algunos de los asistentes estaban preocupados por si tenían que realizar algún tipo de interpretación, algo que redujimos al mínimo pero que no nos impidió entregarles una "ficha de personaje" en la que básicamente venía indicado su nombre de personaje y su color favorito.

La partida quedó tal que así:

Después de comer, y antes de que nadie cayera en los soporíferos brazos del Señor de las Siestas, Heriss y yo nos caracterizamos como la juglar y el campeón de su majestad y nos presentamos en el salón apremiando al Rey a que se vistiera cuanto antes porque los invitados al acontecimiento estaban al caer (ante la cara de estupor de mi hermano). Nos lo llevamos a una habitación donde le esperaba su traje mientras el resto de nuestros familiares se disfrazaban con los trajes correspondientes. 

Superpaella con la que nos deleitaron los ilustres cocineros

Despejamos el salón y lo sentamos en una suerte de trono mientras íbamos llamando a todos los miembros de su corte. Uno a uno, llamados por el nombre de su personaje fuimos convocándolos a todos para que tomaran asiento, así mi hermano también podía ver a toda su familia entrar en el salón uno a uno con los trajes que les habíamos facilitado.


Cuando todos tomaron asiento Heriss leyó un poema que explicaba las reglas del juego y presentaba al Rey y sus virtudes. 

Después les llevamos a la primera prueba que no era otra que un combate a espada (de gomaespuma). Esta prueba era una clara referencia a Pendragón, el juego que tradujo para Nosolorol. Debían conseguir el Yelmo del Caballero Dragón y para ello debían vencer al caballero dragón que lo custodiaba. El guerrero iba completamente armado con espada escudo y armadura mientras que el que se enfrentara a él sólo llevaría una espada, para demostrar su pericia en el combate. Para ser eliminado el caballero debía recibir un golpe, mientras que sus rivales podrían recibir un máximo de cuatro golpes. El Rey podía enfrentarse en solitario o nombrar a uno de sus cortesanos como campeón, pero al final le convencieron, combatió ¡y venció!

David listo para el combate

La segunda prueba, a mi cargo, era un homenaje a Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, pues los jugadores debían intentar cruzar un puente (¡del Eterno Peligro!) respondiendo a tres preguntas correctamente para conseguir el Cáliz Sagrado. Las preguntas eran "¿Cómo os llamáis?" (a lo que había que responder con el nombre de su personaje, no el del jugador), "¿Qué buscáis?" (El Cáliz Sagrado) y "¿Cuál es vuestro color favorito?" (el que tuvieran en su ficha de personaje). A mi hermano le cambié la última pregunta por "¿Cuál es la velocidad media de una golondrina sin carga?" y por supuesto me preguntó si era africana o europea, venciendo al guardián, y ganando el Cáliz.


En la tercera prueba, dirigida por Heriss, debían conseguir una Flauta Mágica. Para ello el Rey debía demostrar su buen oído, de tal modo que dimos cuatro canciones a 4 grupos de 5 jugadores para que las cantasen todas a la vez. En el pandemonium cacofónico que se desató, consiguió adivinar que eran cuatro canciones infantiles de nuestra niñez y consiguieron el objeto.

Tramando nuestros movimientos en el Laberinto

La cuarta prueba que organizamos conjuntamente fue el Laberinto (homenaje al módulo de Mazes & Minotaurs que creó para este juego). Si conocéis el juego Saboteur, básicamente utilizamos esas cartas para que llegasen a la pepita final. Cada jugador tenía una carta (22 cartas) y nosotros 11 cada uno (44 cartas en juego). Cada vez que un jugador ponía una carta nosotros poníamos otra para intentar impedirles que llegaran a su destino. Finalmente lo consiguieron y les entregamos el Cuerno del Señor de los Minotauros.


La quinta prueba fue Acertijos en la Oscuridad (homenaje al Hobbit, uno los libros favoritos de mi hermano) en el que directamente pusimos todas las adivinanzas que se lanzan Bilbo y Gollum en las profundidades de la tierra. Para ello nos fabricamos unas lintorchas y con las luces apagadas nos íbamos desplazando por dentro del salón para que nunca supieran desde dónde planteábamos el próximo acertijo. Cuando las adivinaron todas el último acertijo fue "¿Qué tengo en el bolsillo?", al responder "¿un tesoro?" sacamos unos Collares de Oro.

Lo que ha dado de sí el traje de Valannius

La penúltima prueba consistía en arrebatarle a un Espectro un Pergamino Encantado que custodiaba y para ello los más pequeños tendrían que seguir un rastro luces (luz química) por las afueras de la casa y usar la luz de sus lintorchas para ahuyentarle. Nos dejaron una foto impagable y consiguieron su objetivo.

Por último la prueba final consistía en una arenga por parte del Rey a sus súbditos para conseguir el Estandarte de la Casa del Dragón. Si la corte consideraba que la arenga era lo suficientemente buena todo estaría preparado para el fin del evento. 

¡El ritual da comienzo!

Conseguidos todos los objetos realizamos el Ritual para convocar al Dragón.

Primero el Rey se puso el Yelmo del Caballero Dragón para que la criatura reconociera a su amo. 
Se dispuso el Estandarte Dragón sobre la mesa como símbolo de la Casa Real. 
Los Collares se colocaron sobre el estandarte como cebo para atraer al Dragón.
Se tocó el Cuerno del Señor de los Minotauros para despertar a la criatura.
El mago de la corte (yo) bebe del Cáliz Sagrado para aumentar su poder mágico.
El bardo toca la Flauta Mágica para apaciguar la Furia del Dragón.
El mago lee el Pergamino Encantado lanzando el hechizo para ligar la voluntad de la bestia al Rey.

¡¡GROAAARRR!!

Finalmente al grito de "¡Qué venga el Dragón!" la criatura apareció. No era otro que mi sobrino más pequeño (4 añitos) que cambió su disfraz de templario por el de Dragón y que puso un fin de fiesta para una velada inolvidable.

Una experiencia que no hemos olvidado ninguno y que todos disfrutamos mucho, demostrando que hasta a niveles muy básicos, el rol en vivo también se puede llevar a todo el mundo y que lo disfruten una barbaridad.

¡Nos lo pasamos en grande!
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